segunda-feira, 9 de março de 2020

Corra, Carol, corra!

Sou o tipo de pessoa que está sempre se aventurando por novos caminhos. Acredito que estamos aqui é pra viver. Testar as possibilidades de experimentar, criar, aprender, descobrir... a vida é só uma e quero aproveitá-la de diferentes maneiras.

Uma de minhas últimas empreitadas foi a corrida. Na verdade, trata-se de uma revisita a algo que já tenho alguma experiência prévia. E por experiência prévia, quero dizer: Ter participado de uma corrida e caminhada contra o câncer de mama em 2013 com irmã e tias, na qual fui tão despreparada que coloquei o chip de corrida como pulseira (se você nunca viu nem ouviu falar sobre isso, como eu na época, trata-se de um chip descartável que os corredores recebem para cronometrar o tempo de corrida e para isso são colocados nos tênis dos atletas). Além disso, nossa proposta aquele dia era mais recreativa do que competitiva, e sem treino prévio, não aguentei correr o percurso todo, dava uma corridinha, andava um tanto, corria mais um pouquinho, caminhava novamente... O que fez o percurso de 5 km parecer quase interminável rs. 

No fim do ano passado, resolvi voltar a correr, e consultei o professor da academia que frequento para me ajudar em um treino de corrida. Para minha tristeza o plano proposto tinha mais fortalecimento muscular do que corrida em si, incluindo uns exercícios horríveis que dá preguiça só de lembrar. Entendi a necessidade do fortalecimento muscular e, no início, segui o plano com disciplina, mas depois de um tempo (incluindo natal, ano novo, carnaval) acabei fazendo algo mais... flexível, digamos assim.

A princípio, meu interesse era de correr na esteira da academia mesmo, em ambiente controlado, com ar condicionado e tal, mas há um mês atrás, umas amigas do trabalho se inscreveram em uma corrida de rua, me animei para acompanhá-las e lá fomos nós. Estava um pouco receosa de não conseguir completar o trajeto todo correndo, mas ao mesmo tempo, me tranquilizava pensando que "se cansar, caminho por 1 minuto e volto a trotar, já fiz isso uma vez e ninguém morreu nem vai morrer por isso". Passei por uma fase de treino intenso que me causou bolha na sola do pé esquerdo, e por outra de total leniência, beirando o sedentarismo, mas no fim deu tudo certo.

A corrida foi ontem, e a experiência foi incrível! O dia estava claro, porém com nuvens providenciais, que nos pouparam de um sol de rachar, e nos deixaram mais frescas e menos cansadas. Aquele mundaréu de mulheres correndo -em especial minhas parceiras de corrida, do início ao fim, Maria e  Fernanda- me davam pique, energia para continuar correndo, e o Jorge Ben na minha playlist dava o ritmo e a animação necessários. Terminei os 5 km em 45 minutos e com a sensação de que aguentaria mais 1 km. 

Foi totalmente diferente de correr na esteira, é outra experiência. A comoção causada por milhares de atletas reunidas ocupando da cidade de uma forma inusitada... Correr por locais que costumamos passar somente de carro ou transporte coletivo me trouxe outra perspectiva do que é viver a cidade*, que faz um deslocamento de ver a cidade como um local, cenário, para a cidade como algo vivo e dinâmico, do qual somos parte.

Hoje estou com as pernas doendo e com uma vontade enorme de me inscrever em tudo quanto é corrida de rua! 

Crédito da imagem: Iguana Sports

*outros eventos que me trazem essa perspectiva são os atos e manifestações políticas e o carnaval de rua.

domingo, 8 de março de 2020

Algunas consideraciones sobre la Terapia de izquierda


Ante tantos hechos de publico conocimiento, teñidos desde lo sutil a lo extremo de misoginia y fascismo, ha crecido en la población un malestar manifestado en síntomas de indignación extrema y rumiación constante, que amerita que en este momento de la historia, se desempolven los lineamientos de la, por pocos conocida, terapia de izquierda.
La terapia de izquierda, en algunas épocas anteriores, ha sido denominada terapia política. Si bien como concepto, es adecuado al procedimiento, no tiene en cuenta su especificidad, en términos de realización de intervenciones de carácter emancipatorio y reivindicatoria característicamente.
Nace claramente en el seno de las acciones revolucionarias entre los años 50 y 70, en su versión mas radical, la terapia de izquierda revolucionaria. Luego de sucesivos golpes de estado en países latinoamericanos, la evidencia empírica sobre estas corrientes ha sido destruida y quemada, dejando en su lugar versiones mas blandas y “diplomáticas” de la corriente anterior; y que se ha dividido en corrientes tanto denominadas “terapia de centroizquierda”, “ y de centro”, más ligadas en sus conceptualizaciones a ideas relacionadas a una búsqueda interior individual que diera paso a una presunta “evolución” posterior, también de características individuales. 
No obstante, las teorías de la terapia de izquierda originales comenzaron a cobrar fuerza pasados los años 90, luego de sucesivos cambios y cuestionamientos a nivel político en diferentes regiones de America Latina.
Denominada de izquierda, como hemos mencionado, por la particularidad de sus intervenciones:
El posicionamiento ético y epistémologico de esta modalidad de terapias esta mas ligado a procedimientos de terapias de corte cognitivo y sistémico- si bien ha recibido aportes de otras líneas teóricas-, en el sentido de que para aliviar un síntoma que causa malestar en estos nuevos padecimientos de la sociedad actual ( a través de sus representaciones), las intervenciones , a grandes rasgos, apuntan a una acción concreta en la realidad que genere una especie de “sacudida social”, seguido de la perplejidad de la gente presente y la posterior reflexión sobre la acción.
En cuanto a la cantidad de participantes , ha sido recomendado la realización grupal, por la efectividad en términos de alcance, si la acción es conjunta. Sin embargo, versiones posteriores han experimentado con la modalidad individual, tomando como aportes teóricos las ideas de algunos intelectuales de la psicología social y su concepción de micropoderes en la practica social. Estudios realizados en una cantidad reducida de la población ha constatado el valor de estas intervenciones, aunque con una eficacia a menor escala (…)
Proxima nota: Terapia de izquierda y psicoanálisis: algunos aportes de la mirada psicodinámica.
L.P.


sábado, 7 de março de 2020

Tres preguntas heroicas en la búsqueda de sentido

Tres preguntas heroicas en la búsqueda de sentido

   Los tiempos que corren están caracterizados por la falta de estructuras, por la instantaneidad, la ausencia de compromisos estables y duraderos, como diría el sociólogo Bauman, son tiempos de amores líquidos; estamos atravesando lo que llama la modernidad líquida.

   Reflexionando filosóficamente, el agua como elemento puede provenir del cielo brindando la posibilidad de nueva vida al caer sobre la tierra; puede encontrar un cauce y convertirse en río llegando al mar, o encontrar un lago en el camino.

   En todos los casos, el agua necesita de una dirección clara y precisa. Hoy, en épocas de liquidez, por esta carencia de estabilidades bien definidas, más nos parecemos a un charco de agua derramado sobre una mesa de espejo. Permanecemos sin forma concreta, estancos, confusos, indefinidos. Pues decir que como sociedad nos vamos transformando espontánea y aleatoriamente “hacia donde surja”, en realidad podría estar escondiendo que olvidamos hacia dónde ir, que en realidad lo desconocemos.

   Si nos remontamos a lo clásico, que se vuelve clásico por trascender el tiempo y acercarse a lo atemporal, las escuelas de filosofía entendían que uno de los principales roles del ser humano como tal, se encuentra en el desarrollo de la virtud; en la práctica de valores humanos y trascendentes.

   Por eso las grandes civilizaciones se focalizaron en aprender a convivir y desarrollar una cultura que hiciera las veces de escuela para aprender a vivir; un lugar donde uno pudiera experimentar y poner en práctica lo aprendido teóricamente, dotándolo de comprensión. Acercándose así al entendimiento de las leyes que regulan a la naturaleza, a la sociedad en su conjunto y a cada uno de sus individuos.

   Pero la convivencia demanda poner en práctica numerosas virtudes: tolerancia, humildad, respeto, paciencia, entre muchas otras. Y el desarrollo de la virtud es el punto que unifica a todos los filósofos y pensadores naturales de los que tengamos registro: Aristóteles, Buda, Confucio, Platón, Marco Aurelio, el Inca Pachacutec…

   La virtud, para ser desarrollada, requiere que uno emprenda una guerra de dos filos, uno externo y uno interno. Las batallas más duras se dan dentro de uno mismo contra los miedos y defectos; uno vencería en la medida que pueda poner en práctica, como resultado, conductas verdaderamente humanas hacia afuera. Poder poner en práctica las virtudes y aprender a convivir, sabiendo que cada uno de nosotros está en una batalla constante, de las que a veces salimos victorioso y a veces nos retorcemos tras la caída, demanda una actitud inegoista.

   En las mitologías de todos los pueblos existe un modelo ideal de ser humano, un arquetipo que les inspiraba representando el ejemplo a seguir: el símbolo del héroe. Así Herakles en Grecia, Hércules en Roma, Gilgamesh en Mesopotamia, Arjuna en India, el Rey Arturo en Europa, Frodo, Don Quijote…¿tal vez Besouro Cordão de Ouro?

   El héroe se caracterizaba por tener habilidades desarrolladas puestas en práctica para el bien de la comunidad en que vivían. Destruir a los monstruos, emprender largos viajes, derrocar tiranías, darle movimiento y sentido a la historia, eran logros de estos personajes, que nunca tenían al egoísmo como base. Las obras del héroe unificaban a los pueblos, aportaban a la convivencia y dotaban de identidad.

   Pero en estas épocas nebulosas, la inestabilidad con la que se atraviesan los días nos vuelve temerosos, y el miedo nos vuelve egoístas. A las inseguridades en vez de darles lucha, las tapamos muchas veces con el materialismo y todo tipo de consumos. Este círculo vicioso va calando más profundo en cada ciclo, y nuestras acciones en vez de ser en pos de valores humanos, son en pos del individualismo.

   Queremos tener más dinero, poder comprar más objetos, ser reconocidos todo el tiempo, tener la razón y darles satisfacción a todos nuestros impulsos, por más animales que sean. De esta manera nuestro foco se intensifica sobre nosotros mismos y nos aislamos del resto; tanta luz sobre uno incandila y desorienta. No sabemos bien qué queremos hacer de nuestra vida; no sabemos cómo huir de los problemas; poco conocemos nuestros defectos, y adquirimos un escaso conocimiento de nuestras habilidades.

   Afortunadamente, parafraseando a Platón, no hay persona tan cobarde que el amor no haga valiente y transforme en héroe. En estos momentos que nuestra identidad como pueblos también no es nebulosa, todo podemos convertirnos un poquito en héroes en nuestra vida cotidiana. Y una manera es hacernos preguntas, reflexionar y ponernos en acción.

   El ser humano desde su surgimiento como tal, tiene la capacidad de hacerse preguntas. En la búsqueda de soluciones prácticas para el día a día, al comenzar una actividad, o al emprender la aventura de realizar un sueño, hay tres preguntas que podemos hacernos y nos aportarán algo de luz ante las incertidumbres. ¿Qué?, ¿por qué? Y ¿Para qué? Se vuelven casi palabras mágicas.

  Preguntarnos qué estamos por hacer, nos focaliza y nos permite concentrarnos en una actividad, organizarla; nos hace saber que no estamos viviendo bajo la inercia, si no que estamos conduciendo -bien o mal- nuestra personalidad.

   También tendremos que descubrir por qué lo estamos por hacer. Esta segunda respuesta nos acerca a entender cuál es la necesidad; a dónde es necesario que yo actúe y en qué modo.

   Finalmente, el para qué, nos va a traer la respuesta a cuál es el fin de mis deseos. Esto nos puede recordar a las enseñanzas de los estoicos, cuando hablaban que el universo evoluciona a través de dos fuerzas: la necesidad y la finalidad. Todo ocurre porque es necesario que así sea, y todas las cosas buscan un mismo fin.

   Si el objetivo del ser humano es aprender a desarrollar las virtudes, claro está que nuestras acciones deben ir en esa dirección. Si lo que vamos a emprender está sustentado en deseos egoístas o está impulsado por nuestros miedos, seguro va a decantar en que nos separemos y alejemos de las personas. Si nuestros pensamientos, emociones y acciones se dirigen hacia la práctica de los valores humanos, es más probable que una mejor convivencia pueda alcanzarse. Si creemos en las palabras del filósofo Confucio: una sociedad será mejor, en la medida que cada uno de sus ciudadanos sea mejor. Y con mejor me refiero a ser coherente, íntegro, humano (y no una piedra, un vegetal o un animal).

   Ser conscientes de nuestros actos (y para eso pueden ayudar las preguntas), experimentar la vida, reflexionar sobre nuestras experiencias puede hacer que nos sintamos más seguros, más unidos a los demás y a la naturaleza. Saber responder a los qué, a los por qué y a los para qué, nos ayuda a despejar la niebla de la duda y a recobrar claridad, ya que “ningún viento le es favorable al barco que no sabe a qué puerto se dirige” comentaba Séneca por el siglo I de nuestra era. Rastrear el ¿qué?, el ¿por qué?, y el ¿para qué?, bucear buscando el sentido de las cosas, en estos tiempos puede convertirse en un acto heroico.

   Creo profundamente que podemos recuperar el sentido de orientación como sociedad, siempre que podamos recuperarlo en nosotros mismos. Sólo necesitamos voluntad para emprenderlo y continuarlo; amor para alimentarnos e inteligencia para concretarlo y superar las barreras que nos distancian a unos de otros.

Franco P. Soffietti



quarta-feira, 4 de março de 2020

Só estou fazendo meu trabalho

Estava procurando um lugar para carregar o celular na rodoviária. Havia uma moça utilizando a tomada e quando ela saiu fui utilizar. 

Passado cinco minutos, chega o segurança. 

_Rapaz, tem como você sentar ali do outro lado perto das cadeiras? 

_Depende... por quê?

_Semana passada roubaram aqui e agora o dono está preocupado com você aí. 

_Pois avise que não vou roubar nada. Uma garota ficou aqui por meia hora e vocês não falaram com ela. 

_Eu sei, mas ela é ela. 

_Antes dela tinha um cara também, moço. Cheguei cedo na rodoviária, minha bateria acabou. 

_Vá para o outro lado, rapaz. Tem cadeiras lá. Não vá me arrumar problemas. 

_Amigo, estou só carregando o celular. Daqui a pouco saio. 

_Mas o dono da loja em frente pediu... E você sabe como esse povo é, né? Olha para você e já pensa coisa. 

_Sei... O pior é que eu sei. Mas, e o senhor? 

_Eu só estou fazendo meu trabalho.

sexta-feira, 28 de fevereiro de 2020

Sobre ideologias



[na imagem acima, um africano judeu trajado de americano/inglês - símbolos das culturas degeneradas]


"As ideias da classe dominante são, em cada época, as ideias dominantes, isto é, a classe que é a força material dominante da sociedade é, ao mesmo tempo, sua força espiritual dominante. A classe que tem à sua disposição os meios da produção material dispõe também dos meios da produção espiritual, de modo que a ela estão submetidos aproximadamente ao mesmo tempo os pensamentos daqueles aos quais faltam os meios da produção espiritual." (Marx e Engels, A Ideologia Alemã)

Ao analisar a luta de classes como um fator preponderante na história da humanidade, e considerando que os valores de uma determinada parcela se sobrepõem a outros, é interessante questionar se os desdobramentos desse embate também se refletem no que se entende por arte atualmente, ou se eles se aplicam apenas em determinados setores da sociedade, se existem áreas estão livres de influências políticas/ideológicas.

Em outras palavras, é possível considerar a produção artística (principalmente as mais recentes) como um resultado da luta de classes? Ao abordar esta questão, é preciso considerar se há uma ideologia de classe para delimitar o que é arte, e consequentemente seus desdobramentos nas relações de produção. Porque o que a gente gosta é de xingar burguês safado.

Por motivos de tempo (tamanho de texto, preguiça e fome), vamos adotar o conceito de ideologia como uma teoria geral para a explicação da realidade e dos mecanismos da sociedade na qual o indivíduo está inserido (seus valores, sua cultura), e, portanto, sujeita a alterações ao longo dos períodos históricos. 

No livro O Que É Ideologia, encontramos alguns trechos que reforçam esta ideia:

“Um dos traços fundamentais da ideologia consiste, justamente, em tomar as ideias como independentes da realidade histórica e social, de modo a fazer com que tais idéias expliquem aquela realidade, quando na verdade é essa realidade que torna compreensíveis as ideias elaboradas.

(...)

Além de procurar fixar seu modo de sociabilidade através de instituições determinadas, os homens produzem ideias ou representações pelas quais procuram explicar e compreender sua própria vida individual, social, suas relações com a natureza e com o sobrenatural. Essas ideias ou representações, no entanto, tenderão a esconder dos homens o modo real como suas relações sociais foram produzidas e a origem das formas sociais de exploração econômica e de dominação política. Esse ocultamento da realidade social chama-se ideologia.”

Basicamente, entendemos aqui que ideologia não é a relação atual do indivíduo com sua condição vida, mas a maneira que ele enxerga essas relações - e temos aí duas condições de existência, as reais e as imaginadas. Numa ideologia se expressam as relações imaginadas em seus princípios (conservador, conformista, reformista ou revolucionário). Existem concepções mais ou menos diferentes de ideologia ao longo do da história, dependendo da linha filosófica, mas esta é conveniente para o desenvolvimento da ideia que eu quero expressar aqui. 

Considerando a ideologia enquanto algo imanente à natureza humana, em sua necessidade de explicar a realidade e suas relações, voltamos à pergunta, se é possível podermos considerar que há uma ideologia de classe.

A dominação do homem pelo homem é explicitada na divisão de classes em um sistema. Uma classe social é uma parcela de indivíduos com o nível cultural, social, econômico e políticos similares: sua ocupação no sistema de produção social e suas relações com os meios de produção na organização social do trabalho. A partir destas relações temos classes exploradas e classes exploradoras.

Partindo do princípio que a história é contada pelos vencedores, assume-se que os valores também o são. Logo, se existem ideologias dominantes e que são derivadas das classes dominantes, há a replicação destes princípios para as outras classes, que as absorvem. 

Há sim uma série de valores estéticos aplicados à arte, e isto - querendo ou não, é uma ideologia. Uma cultura ou manifestação artística que é marginalizada é uma expressão que não reproduz os valores expressos nesta estética vigente - e, enquanto ideologia, é algo que tem seus valores alterados ao longo do tempo - por consequência, o que é rechaçado hoje pode não ser amanhã. Também é importante lembrar que a ideologização burguesa da arte vem na revolução industrial e não exatamente no início da formação da sociedade e esse é meu foco aqui. não vou me aprofundar em teoria nenhuma pelo amor de deus eu não sou especialista só quero reclamar um pouco me deixa (mas uma amiga me disse que Lukacs é mó legal, se quiser considerar esses paranauês)

Tendo isso definido, finalizo o texto com uma olhada por cima na questão do cerceamento à cultura, algo que tem sido bastante visto/discutido nos últimos tempos. Por que uma arte é considerada mais ou menos adequada? Qual o sentido dessa censura e marginalização do que é diferente? 

Vemos muito deste discurso principalmente em classes que não são dominantes, mas se enxergam como tal, tendo absorvido e replicado entre si os valores que lhe foram repassados. A ideologia das classes exploradoras serve antes de tudo para a manutenção do status quo, pois justificam as relações nas quais as pessoas estão inseridas. 

Se um determinado tipo de manifestação é excluído, considerado inferior à determinado estilo, é porque a ideologia expressa no primeiro vai encontro ao padrão estético vigente - um grupo marginalizado tende a fazer arte marginalizada, tanto por ser excluído das relações sociais, quanto devido ao fato de que o que é expressado no ideal dominante não contempla ou dialoga com sua realidade. Uma cultura não é menor ou menos importante só porque não se encaixa em padrões impostos, mas ela pode ou não ter uma influência e recepção maior, dependendo do meio onde está inserida. 

E, se a ideologia dominante define o que deve ou não ser mostrado, a arte censurada vai contra estes valores, um contraponto à bolha do isolamento: ela é, sobretudo, resistência e questionamento, posturas extremamente necessárias nos dias de hoje.


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[Sobre a imagem no começo, segue esse texto da Wikipedia pra explicar o que era “arte degenerada”: 

"Arte degenerada" (em alemão, entartete Kunst) foi o termo oficialmente divulgado para a arte moderna, difamada com justificativas de teoria racial durante o governo nazista na Alemanha. O termo “degeneração” (Entartung) foi emprestado da medicina para a arte no final do século XIX.

No Regime Nazista, foram consideradas "arte degenerada" todas as obras de arte e movimentos culturais que não estavam de acordo com a concepção de arte e o ideal de beleza dos nacional-socialistas, a chamada Deutsche Kunst (arte alemã). Estes movimentos incluem: Bauhaus, Dadaísmo, Cubismo, Expressionismo, Futurismo, Fauvismo, Impressionismo, Nova objetividade e Surrealismo. Além disso, todas as obras de artistas de origem judaica foram classificadas como degeneradas. ]


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Referências:
  • A Ideologia Alemã, Marx e Engels - Editora Boitempo
  • O Que É Ideologia, Marilena Chauí - Coleção Primeiros Passos, Editora Brasiliense
  • Art History and Class Struggle, Nicos Hadjinicolau  - Pluto Press, 1979

quinta-feira, 27 de fevereiro de 2020

Antropoceno


Ano passado fui pela primeira vez ao Museu da Casa Brasileira. Vi a exposição “Remanescentes da Mata Atlântica & acervo MCB”  e saí de lá melancólica. Por meio de painéis fotográficos, recortes de jornal, a exposição apresenta memória do que foi a Mata Atlântica e o fato de que muitas espécies nativas só existem agora enquanto objetos, inclusive, na sala ao lado da exposição estão dispostos alguns exemplares desses móveis. Vidas inteiras (vegetação e animal) reduzidas a uma estante empoeirada...

Antropoceno. Termo cunhado para indicar que entramos num outro período geológico a partir das interferências humanas no ecossistema. Há uma mudança em curso e o que para alguns é descrito como o “fim do mundo”, para outros é o nascimento de outra era. O que tem lá na frente não sabemos, mas é certo que estamos caindo, como diz Ailton Krenak.

Há muito tempo tenho interesse pelos conhecimentos produzidos por comunidades tradicionais, mas agora estou particularmente interessada porque me recuso a permanecer em desespero. Para aqueles que viram o mundo acabar com a invasão e saque dos europeus, existe muita sabedoria acumulada em como continuar existindo e buscando uma vida boa.

O pânico cega. Parece que no cenário de opressão e catástrofe só nos resta encontrar um abrigo qualquer para não ser tão atingido. Esquecemos de questionar as opções: quem decide e dá as opções das nossas vidas? Como o tempo deixou de nos pertencer? É preciso olhar pra cima e respirar para não morrer sufocado. Respirar...

Pra mim, o mais triste de envelhecer está sendo perceber como fui deixando de sonhar. Ausência de sonhos, de imaginação, de utopia. Não é um problema meu, particular, mas ao que parece das sociedades capitalistas no geral. É como a máquina funciona manipulando nossas subjetividades dentro do labirinto que nos abre um caminho determinado a seguir. E segui-lo parece inevitável, independente se você se está feliz ou triste. O desafio, portanto, é conseguir encontrar meios de recuperar a capacidade de sonhar e lutar para construir uma era diferente. DORIME. AMENO.

quinta-feira, 20 de fevereiro de 2020

E daí?

Ética. Conceito que surgiu na Grécia antiga. Abstrato e complexo, duas pessoas podem desejar agir com ética seguindo caminhos bem diferentes, dependendo das referências que usem. Tendo surgido há tanto tempo, é bem provável que para o Jair é melhor jogar fora essa velharia.

Kant, notável pensador da ética, não era muito adepto da ideia de facilitar as coisas para seus leitores, os comentadores do filósofo deram uma força. Reduzindo quase no nível da autoajuda (perdão, Kant), agir com ética seria agir como gostaríamos que os outros agissem. Ou ainda, se alguém não puder saber o que você está fazendo, não faça. O motivo da pessoa não poder saber é o mesmo motivo que te impede de fazer. Difícil acreditar que o Jair compreenda, por mais didático e simplificado que deixemos.

Com minha pós em jornalismo recém concluída, presto mais atenção nas críticas feitas à imprensa. Jornalismo também tem ética. É dever do jornalista divulgar informações de interesse público e isso gera conflitos inevitáveis. Geralmente o interesse público bate de frente com o interesse de quem vira notícia, tipo o Jair.

George Orwell, autor do clássico 1984, uma distopia cada vez mais parecida com realismo, dizia que “jornalismo é publicar aquilo que alguém não quer que se publique. Todo o resto é publicidade”. Frequentemente esse “alguém” é o governante, portanto conflitos entre governo e imprensa são inevitáveis. O que Jair não entende é que podemos lidar com conflitos de forma ética e responsável. Difícil esperar essa compreensão de quem sequer chegou à maturidade.

Jornalistas não têm o direito de investigar e publicar falcatruas do governo, têm o dever de fazer isso. Claro que na prática isso não é tão simples e pode dar margem para que o jornal atue em interesse próprio, fomentando um golpe do qual também sofrerá consequências. Jair não é mais que um dejeto inesperado desse golpe.

Quando a ética não basta, pois a pessoa sequer compreende o significado, só restam as leis, que Jair já vem desrespeitando desde quando servia no exército, de onde foi expulso. Já no congresso encontrou terreno fértil para agir como uma criança mimada, que ao ser repreendida pergunta “e daí?” e tudo fica por isso mesmo. Até que um dia, seguidos “e daí?” começam a criar constrangimentos, entraves e problemas.

Se o jardim de infância também for conhecido como Palácio da Alvorada, os problemas podem atingir níveis internacionais, comprometendo o país todo. Resta saber quando e quem dará limites à criança mimada de 64 anos.

sábado, 15 de fevereiro de 2020

Chevening: o passaporte para o UK

Caros leitores, 

No meu post de boas vindas (disponível aqui), prometi compartilhar as minhas experiências na terra da rainha. Hoje eu quero contar como fui parar lá.

Meu passaporte para o UK foi uma bolsa de estudos chamada Chevening, o programa de bolsas do Foreing and Commonwealth Office Britânico (algo como o nosso Ministério de Relações exteriores, eu diria). Todos os anos, o Chevening seleciona pessoas com perfil de liderança e networking para ir fazer um mestrado no Reino Unido. Os candidatos precisam ter a intenção de voltar para o seu país de origem após os estudos, carregando a missão de fortalecer as relações entre o UK e o seu país.

O processo seletivo costuma ficar aberto entre agosto e novembro todos os anos. Então, save the date e fiquem ligados no site Chevening (https://www.chevening.org/scholarship/brazil/).  

O processo seletivo tem três fases:
1) Triagem
2) Entrevista
3) Comprovação de aceite na universidade e proeficiência em inglês

Na primeira fase do processo, é necessário preencher alguns formulários com seus dados pessoais, histórico acadêmico e profissional. Também é necessário escrever mini redações sobre:
- como você mostra habilidades de liderança e de networking
- o porquê de ter escolhido o UK
- indicar três cursos/universidade por ordem de preferência
- o porquê se ter escolhido o seu curso específico (que precisa ser um mestrado de um ano; também tem a opção de MBA, mas com financiamento parcial)
- como o que você quer estudar poderá fortalecer a relação entre Brasil e UK

Parece difícil, certo? E é mesmo! Eu diria, que para ser aprovado, você precisa saber muito bem o que você quer. Eu mesma fui reprovada na primeira vez porque estava perdida. Depois que me encontrei e convenci a mim mesma de que eu era boa em networking e liderança e sabia bem o que queria estudar, fui aprovada. 

Portanto, a maior dica que eu posso te dar é: olhe para dentro de você mesmo, descubra o que tem de bom aí (com certeza tem bastante coisa!), convença-se disso e depois vá a luta!

Quem foi aprovado na fase de triagem é convidado para uma entrevista em inglês com uma banca de três a quatro pessoas. A banca é formada por um representando do governo britânico, ex-bolsistas Chevening, um dos carinhas maneiros que tomam conta da Bolsa Chevening no Brasil. A entrevista é relativamente rápida e é basicamente uma repetição de tudo o que você escreveu na mini redações que comentei anteriormente. De novo, o que você precisa para ser aprovado aqui é estar muito seguro de si mesmo e saber bem o que quer. 

A última fase na verdade precisa correr e paralelo com as demais. Depois de enviar os seus formulários e mini-redações em novembro, você precisa se organizar para se inscrever nos cursos que indicou e fazer o teste de proeficiência em inglês. Então, caso você passe na fase 2 (entrevista) e seja convocado para a fase 3 (apresentação de documentos) você precisar ter esses dois documentos em mãos: 1) aprovação de ao menos um curso/universidade; 2) nota mínima no teste de inglês.

Para resumir, o processo seletivo todo leva uns 10 meses. Você começa a se inscrever em agosto e se for aprovado em todas as respostas, só fica sabendodo resultado final em junho/julho. Esse processo seletivo pe também um exercício de paciência. Mas acreditem: VALE MUITO A PENA.

Como já escrevi bastante por hoje, deixo aqui uma fotinho legal do meu evento de boas-vindas no UK. 


Nos próximo post, falarei sobre a frustração de ser reprovada na primeira tentativa e a alegria de ser aprovada na segunda vez.

Até breve.

quarta-feira, 12 de fevereiro de 2020

Silêncio

Eu moro em São Paulo, a terra da garoa.
Há dois dias caiu uma chuva enorme, dizem que a última vez que choveu assim foi há trinta anos.
Tudo ficou debaixo da água. Tudo. Casas, carros, comércios.

Fiquei impressionada com o volume de água, mas nada me impressionou mais do que o silêncio das autoridades. O silêncio mortal do poder público. Nem ambulância escutei, depois fiquei sabendo que a central do SAMU, das ambulâncias, estava ilhada. Quem ajuda precisou de ajuda, mas não teve. Ficou ali isolada, com os funcionários lá dentro.

Não foi uma casa que se perdeu com a enchente, foram muitas. Até a Ceagesp, a central de alimentos, viu a água subir e assim sete toneladas de alimentos foram descartadas.
E o governador? Em Dubai, dizendo que estava trazendo novos negócios para a cidade. O prefeito? Disse que tudo o que era possível estava sendo feito.

Ninguém no governo pareceu se importar com o custo de uma enchente, seja de vidas, seja o custo econômico. São Paulo é um trem, precisa estar todo o tempo em movimento. 
Ver uma cidade parar e se afundar diante do silêncio de todos seus governantes me faz pensar que as pessoas que governam a cidade estão preocupadas com seu salário, seu dinheiro, não se sentem obrigados a trabalhar.

Água é uma manifestação barulhenta da natureza. Mas em São Paulo ela caiu em silêncio. Foi a noite mais quieta da cidade, debaixo da água, abandonada por todos.


domingo, 9 de fevereiro de 2020

9 lições que devemos aprender com os gatos

Qualquer pessoa que tem a sorte de conviver com gatos sabe o quanto eles são seres incríveis e maravilhosos. Acredito que nós, humanos, temos muito a aprender com essas criaturas e, por isso, hoje compartilho com vocês 9 lições que os gatos têm a nos ensinar:

1. Espreguiçar-se

Os gatos dormem muito, de 12 a 14 horas por dia. Ao acordar eles sempre se espreguiçam bastante, e estão cobertos de razão. Nada melhor do que ao despertar de uma longa noite de sono, espreguiçar-se, esticar os músculos e articulações até o ponto máximo, e em seguida relaxar. É como se você desse ao seu corpo a mensagem para ele se preparar para levantar depois de tanto tempo deitado. O movimento do gato se espreguiçando inspirou um asana na Yoga chamado espreguiçamento do gato (Marjaryasana) que tem vários benefícios e é muito fácil de praticar.

2. Dizer não


Os cães são famosos por sua fidelidade aos humanos. Já os gatos, são fieis a si mesmos. São livres e não se preocupam em sempre agradar e nem se forçam a fazer algo que não desejam. Se quiserem vir quando são chamados, eles virão. Se não quiserem, não estiverem a fim, apenas não virão e caberá a quem chamou lidar com a frustração.

Com os gatos aprendemos a dizer não e aceitar o não. A  valorizar a liberdade de si e do outro, e o livre-arbítrio de cada um.

3. Cair em pé

É muito interessante essa capacidade que os gatos têm de sempre caírem em pé. Tem a ver com o senso de equilíbrio desses animais aliado à suas vértebras maleáveis. Infelizmente nós humanos não temos o mesmo equilíbrio e maleabilidade, mas podemos exercitar essas habilidades no sentido psicológico, buscando ser pessoas mais tolerantes, flexíveis e equilibradas, para saber lidar bem com as quedas que teremos ao longo do nosso percurso.

4.  Ter autenticidade

Uma das coisas que eu mais admiro nos gatos é a autenticidade que eles possuem. É incrível como cada gato tem uma personalidade diferente. Por mais que possam se parecer no padrão da pelagem ou na cor dos olhos, sempre haverá alguma característica singular. Enquanto um é mais carinhoso e ciumento, podemos encontrar outro mais bonzinho e territorialista, outra mais desconfiada e exploradora, as combinações de traços de personalidade e idiossincrasias são infinitas. As pessoas mais interessantes, na minha opinião, são as autênticas, que não tem vergonha de serem quem são e não se importam com o julgamento alheio. 

5. Brincar

Os gatos brincam todos os dias. É uma ótima forma de gastar a energia, socializar com os outros gatos, treinar para caçadas e se divertir. E, diferente de nós humanos, eles não deixam de brincar depois que crescem. A vida adulta é difícil e em muitos momentos nos exige seriedade, mas é importante soltar as amarras e brincar de vez em quando, isso traz alegria e leveza para os dias.


6. Ter curiosidade

"A curiosidade matou o gato". A curiosidade dos gatos é famosíssima, e apesar do caráter negativo do ditado, a curiosidade bem aplicada pode ser muito positiva. A curiosidade nos move para buscar conhecimento e aprender coisas novas. O cientista é, antes de tudo, um curioso.


7. Ter boa higiene pessoal 

Os gatos são muito limpos e asseados. Aprendem desde filhotes a usar a liteira, enterram seus cocôs pra não ficar cheirando mal e tomam banho várias vezes ao dia. Passam horas se lambendo e lambendo uns aos outros. Quem dera se todos os humanos fossem tão limpos quanto os gatos! Nosso olfato agradeceria :).


8. Saber ignorar 



Porque às vezes, o melhor a se fazer é virar as costas e sair lindamente.

Os gatos são mestres em ignorar. Muitas vezes é preciso apelar para o sachê para se ter a atenção dos bichanos. Se formos capazes de aprender essa técnica avançada de desprezo, quantas tretas poderão ser evitadas? Quantas pessoas escrotas deixarão de ter a atenção que nunca mereceram? Quantos cabelos serão poupados (seja de caírem, seja de embranquecerem)? Estou ávida por esse dia!

9. Não julgar antes de conhecer



Finalizo com esta lição porque muitas pessoas dizem que não gostam de gatos, mas nunca conviveram com um. Já possuem uma série de argumentos infundados contra os gatos, que podem vir acompanhados de um medo irracional. Para essas pessoas, gostaria de propor que se permitam conhecer o mundo dos felinos, ao menos um espécime. Vá na casa de algum amigo ou familiar que tenha gato(s) e fique algumas horas observando, interagindo. Depois volte aqui e me responde nos comentários se mudou de opinião.

E você, é gateiro ou cachorreiro? Comente alguma outra lição que você aprendeu com os gatos. 


sexta-feira, 24 de janeiro de 2020

Sobre os aniversários...

Os sapatos que antes ocupavam as prateleiras na despensa agora repousavam em qualquer pequeno espaço do quarto; as roupas sujas amontoavam-se escondidas atrás do móvel grande, enquanto as xícaras, copos e panelas na cozinha precisavam ser procurados dia a dia diante da necessidade do uso, já que poderiam estar em qualquer lugar. Há algum tempo a casa andava sem ordem. Era preciso lembrar do tempo, do espaço, do ontem, do anteontem e do banho de agora.
Passava apressada de um lado pro outro, tentando organizar o que fosse possível antes de ir trabalhar, recapitulando as obrigações diárias, o artigo a ser concluído, as datas das próximas reuniões, as compras a serem feitas no mercado, a próxima consulta médica da minha mãe, a torneira que precisava ser consertada, a cama velha que implorava ser trocada... ressentida pelo tempo que eu não tinha. Enquanto andava de um lado para o outro da casa, preocupada com o atraso, o ônibus que passaria dali a 20 minutos - que, caso perdido, imputaria a pena de esperar por outro mais ou menos uns 50 minutos - fechei, pelo menos por cinco vezes, a porta do armário-depósito que ficava embaixo da escada “Preciso trocar essa fechadura”. Dei alguns passos e a porta abriu novamente.
Instantaneamente parei na intenção de voltar para fechá-la de novo, mas permaneci imóvel. O tempo, a casa, as memórias, o passado, o presente e futuro de repente fundiram-se em uma grade névoa escura e densa que parecia pairar sobre a minha cabeça e me dei conta de que era meu aniversário. Voltei alguns passos ainda de costas em direção ao armário e a porta estava ali, entreaberta, como se debochasse da minha falta de atenção, do meu desleixo, do meu cansaço. Quis fechá-la, juro que quis, mas subitamente a abri e percebi que havia esquecido completamente do que tinha lá dentro.
Num primeiro momento só avistei caixas, entulhos, coisas quebradas que estavam amontoadas há anos esperando conserto, poeira, fios e cabos elétricos que eu já não fazia a menor ideia de onde eram. Mas ali, escondidos atrás de tudo aquilo, estavam meus cadernos antigos em que eu escrevia minhas histórias, os trabalhos da escola que ela havia guardado com tanto carinho, o vestido e sapatinhos do meu batizado que “depois que eu morrer você pode dar um fim”, os bonés antigos do meu pai, os álbuns de fotografia... enfim, estava tudo ali ainda, imóvel diante de um tempo que passa sem trégua, carregando tudo, mesmo quando você implora que ainda tem muita coisa boa pra tirar daquele momento. Ele não tem freio. No armário ainda estavam guardados todos os sentimentos acumulados (e ali compactados) de uma vida toda, de um passado que ainda era mais aconchegante e amoroso. E eu os conhecia todos, acompanhavam-me dia a dia diante da tarefa de continuar, de projetar e alcançar sonhos para na sequência desfazê-los em razão da urgência da vida; acompanhavam-me na solidão, no cuidado crescente para com a minha mãe (os papeis estavam invertendo-se), do medo de não conseguir, do cansaço da repetição dos menores detalhes. Mas ali, guardados no armário, estes sentimentos pareciam sorrir enquanto diziam que não precisavam doer, e que tudo bem que hoje ainda ferissem, amanhã e talvez depois de amanhã, mas que eles só precisavam de mim para serem ressignificados.
Olhei com pesar e tentei acolher todos eles em meus braços; por um momento tive gana de abrir todas aquelas caixas, desentulhar, desembaralhar, separar o que estava quebrado, procurar todos os velhos cartões de aniversários e sorrir pelos 35 anos de idade que se aproximavam, encontrar a força das mulheres da minha família que ultrapassaram tantos e tantos limites para ressoar em mim, trazer o ímpeto de reinventar sonhos, sorrir para o mundo, mas... tão instintivamente quanto parei para abrir a porta daquele armário, lembrei-me que o ônibus passaria dali a “uns 10 minutos, acho” e saí apressada, não sem antes beijá-la carinhosamente e perguntar o que ela queria para o jantar enquanto assistia sua autossatisfação por encontrar “amor” na revista de caça-palavras.

segunda-feira, 20 de janeiro de 2020

Só Bolsonaro não decepciona



Lá se foi 2019. Sabíamos desde 2018 que seria um ano de amargar, mas nutri algumas esperanças, ao menos para ter onde me apegar. Que ilusão.

Acreditei que a justiça resolveria o assassinato de Marielle Franco, mas hoje faz 677 dias que me pergunto quem é o mandante do crime e quais as razões.

Pensei que eventualmente o PSDB acordaria do delírio de uma oposição irresponsável, que resultou em patéticos 4,76% dos votos para a candidatura milionária de Alckmin, mas seguem culpando o PT até pelos problemas de São Paulo, que governam desde 1995.

Quem sabe a grande mídia não aprenderia, ainda que na porrada – por enquanto simbólica – a importância de uma cobertura honesta dos fatos, mas continuam varrendo para baixo do tapete as injustiças que vêm cometendo desde a articulação do golpe.

Talvez a própria população caísse na real depois que a “Vaza Jato” escancarou o óbvio. Sergio Moro, pintado como acima do bem e do mal, tinha lado, viés, interesse pessoal e fez muita gente de trouxa. Mas o escândalo só serviu para domesticá-lo e deixa-lo na coleirinha pelo presidente.

Os nacionalistas decerto se revoltariam ao saber que Paulo Guedes gostaria de vender até o Palácio do Planalto. Que nacionalistas são esses, dispostos e destruir o país e aceitar o sucateamento da ciência, pilar de sustentação de qualquer país? Mas basta uma demão de verde e amarelo para o mundo permanecer cor-de-rosa.

Não adianta. Há pouco mais de um ano, só Bolsonaro não me decepciona. O presidente me lembra um episódio do Chaves, quando o Prof. Girafales, didático como só um professor pode ser, diz o que parece caber como uma luva no representante do Planalto:

“Talvez a vocês o trabalho dele parece tolo, inútil, comum, vulgar. Sim. Concordo. Mas é que devem levar em conta que se trata de um indivíduo sem nenhum preparo. De um pobre diabo que nem sequer concluiu o primário. De um pobre infeliz que mal aprendeu a ler e a escrever. De um reles... de um joão-ninguém...”

E correspondendo, finalmente, às minhas expectativas, surge Bolsonaro cumprindo o que dele se espera. Um trabalho patético, subserviente, entreguista e submisso, em uma realidade paralela, onde o comunismo é uma ameaça e os Estados Unidos a solução.

Cansei de ter esperança. Para 2020 minha única expectativa é a do governo patético de um pateta. Não é bem algo em que posso me apegar, mas na atual conjuntura, evitar frustrações já é um passo importante.

quarta-feira, 15 de janeiro de 2020

Na terra da rainha

O título desse post talvez faça você pensar que eu vou escrever sobre o Megxit. Especialmente porque estou escrevendo logo após a rainha Elizabeth ter rompido o seu silêncio e se pronunciado a favor da decisão do neto. 

Para você que não sabe o que é Megxit, uma breve explicação: o príncipe Harry é casado com a atriz Meghan Markle. Há alguns dias os dois decidiram se afastar da realeza, renunciando o salário que recebem em busca de independência financeira. Nobre decisão. O termo Megxit, é um trocadilho com o Brexit (saída do UK da união europeia).

Sinto decepcionar, mas não falarei sobre Megxit. Entretanto, recomendo aos interessados a leitura de um texto da BBC: https://www.bbc.com/portuguese/internacional-51071090

Esse post está inaugurando a minha chegada ao Blog das 30 pessoas. Confesso que estou extremamente empolgada com essa aventura de escrever para um blog pela primeira vez. Ok, mas o que isso tem a ver com a terra da rainha? Bem, eu morei um ano em Manchester, na Inglaterra. Foi uma das experiências mais incríveis da minha vida! Foi tão bacana que acho digno de compartilhar com o máximo de pessoas possíveis. Por isso, os 12 posts que farei ao longo desse ano serão todos relacionados à minha experiência lá fora, na terra da rainha.

Para começar, vou contar como fui parar lá. Desde menina sempre tive o sonho de fazer intercâmbio. Pensei em fazer high school nos EUA, ser Au Pair, trabalhar na Disney, estudar inglês, entre outras coisas. 

Um belo dia uma colega de trabalho me marcou num desses posts do Facebook. O post anunciava a abertura de inscrições para uma bolsa de estudos chamada Chevening. Era a oportunidade da minha vida! Isso porque o governo britânico estava se propondo a financiar um mestrado full time para pessoas com potencial de liderança e networking. O processo seletivo é árduo, mas vale MUITO a pena. Primeiro, porque a bolsa financia TUDO, tudo mesmo (visto, passagens aéreas, as mensalidades do curso, e ainda te dão um dinheirinho mensalmente). Segundo, porque a experiencia de viver no Reino Unido, de estudar lá, de conhecer gente de todos os cantos do mundo, muda a vida de alguém para sempre. Mudou a minha.

Ao contrário da Megan que deseja sair, eu daria tudo para voltar. Explico o porquê nos próximos posts.

Abraços,
Jacqueline.

quinta-feira, 9 de janeiro de 2020

O dia em que quebrei os dentes

Em um sábado a tarde muito gostoso e ensolarado, recebi uns amigos em casa. Histórias, risadas, ideias, churrasco e cerveja até a noite. No final da noite acompanhei os amigos até o portão para me despedir. Eles se foram, eu fechei o portão e estava voltando para casa. Do portão até a casa há um longo corredor de cimento, com uma leve inclinação ascendente. Não sei até hoje o porquê (não tinha pressa, nem vontade de ir ao banheiro, nem apostando corrida e muito menos tinha deixado a panela no fogo), mas decidi subir correndo. 
Estava de chinelo, tropecei, e caí. De cara, ou melhor, de boca no chão. Além da boca e do nariz, ralei o joelho. Doeu, mas levantei rapidamente, preocupada em não ter sido flagrada em um momento tão vexatório. Olhei para os lados, nenhuma testemunha. "Ufa", pensei aliviada, quase sorrindo. Resolvi que já tinha sido o suficiente para o dia e fui dormir. 
Naquele horário em que você ainda não sabe se ainda é madrugada ou se já é manhã, acordei com a urgência do xixi. Após me aliviar, lavei as mãos e levei o maior susto ao me deparar, no espelho, com uma cara toda arrebentada! E os dois dentes da frente quebrados!!! DOIS!!! DA FRENTE!!! 
Não podia acreditar. Voltei para a cama e fiquei pensando que eu tinha arrebentado minha cara, que eu tinha que ser cancelada, que 2019 tinha que acabar logo, antes que eu falecesse... Comecei a chorar de arrependimento e humilhação e meu companheiro acordou, preocupado, com o choro. "Que merda será que eu fiz?" foi seu primeiro pensamento. Eu, chorosa, contei o motivo das lágrimas. Ele primeiro ficou aliviado por não ter feito nenhuma merda, em seguida tentou ver meu rosto sem sucesso, pois o quarto estava escuro, mas me abraçou e disse coisas reconfortantes, fui me acalmando e voltamos a dormir.
Ao acordar pela segunda vez, ainda arrependida, porém pragmática, tentei recuperar a história, porque não, eu não consegui me recordar onde eu tinha caído. Depois de um tempo eu lembrei, e fomos no corredor, procurar os pedaços de dentes, mas não achamos nada. Mandei uma mensagem pra minha irmã, que é dentista e agendou consulta para o dia seguinte, uma segunda-feira antevéspera de natal. No dia seguinte já estava com os dentes reconstituídos e com a satisfação de poder passar o natal em família sem precisar cobrir a boca, apesar dos ferimentos. Foi até engraçado ficar com a "janelinha" no dente por um dia (meu companheiro disse que achou bonitinho, coisas de casal), mas foi terrível e não desejo isso pra ninguém legal. 
"Mas porque você não colocou os braços na frente para proteger o rosto?" Você pode me perguntar. Algumas pessoas de fato me perguntaram isso, e a resposta é muito simples, meus amigos: Minha irmã é dentista, não ortopedista!  
Além da janelinha, ganhei lábios
que deixariam Angelina Jolie com inveja




sexta-feira, 27 de dezembro de 2019

2019, o ano da coragem

2019 cumpriu sua promessa. Acompanhar as notícias de jornal virou uma espécie de tortura, uma sequência de catástrofes, mortes, desmatamento, desemprego, empobrecimento, todo o tipo de ameaça ao bem-estar presente e futuro da maioria da população.

Outro dia no Twitter rolou uma "corrente" na qual os usuários contariam sobre as coisas boas que lhe ocorreram neste ano. Algumas pessoas ficaram ofendidas porque não haveria espaço para celebrar nada num ano tão marcado pela destruição.

Minha percepção é que se assolou no país uma tristeza generalizada. Mesmo para aqueles que se identificam com o fascismo, ninguém me parece alegre ou satisfeito. Fora isso, temos o bom e velho capitalismo que exige cada vez mais das pessoas eficiência e dedicação plena à vida profissional. A competição extremada do mercado de trabalho gera angústia e instabilidade emocional. Muitas pessoas não conseguem sequer cultivar um hobby ou mesmo usufruir do seu tempo livre sem se preocupar em fazer algo útil.

A Companhia das Letras publicou uma palestra provocativa do Ailton Krenak chamada "Ideias para adiar o fim do mundo". Deixo aqui minha indicação de leitura para este final de ano. Fiquei muito tocada com o texto porque ele foi de encontro às minhas angústias com o fim do mundo cada vez mais próximo. 

Assim como eu, muitas pessoas se desesperam com o colapso ambiental e a luta homérica contra as injustiças sociais que parece não ter fim. O desespero leva ao pânico. Acho que é sobre isso quando o Ailton fala que não sabe se os brancos vão aguentar o fim do mundo. Mais de 500 anos desde a invasão portuguesa, mais de 500 anos desde o fim do mundo e ainda existem diversos povos indígenas no Brasil. E como eles resistiram?

Uma possível leitura é que eles resistiram criando sentido de viver em sociedade, gozando do prazer de estar vivo. Resistiram a ordem de integrar o "mundo dos zumbis", não permitiram que seus corpos ficassem tristes. Como disse o filósofo Deleuze, o poder necessita da tristeza porque é assim que consegue dominar: é pela alegria que temos potência de criar e resistir.

Termino o ano com essa reflexão: a urgência de recuperar a alegria de viver e a coragem para enfrentar a vida. Quando o mundo estiver pesado demais é preciso empurrá-lo de volta pra cima e respirar fundo. Se estamos nos encaminhando para o fim do mundo, podemos ao menos tentar adiá-lo como sugere o Ailton Krenak.